En el proceso de auditoría, la
comunicación con los usuarios de la información es limitada y dificulta la
transparencia que se busca con este informe. La auditoría debe ser beneficiosa
para la toma de decisiones en la empresa, y no debe estar limitada la capacidad
de opinar del auditor por miedo ante la responsabilidad de sus informes. . Los
informes de auditoría siguen un patrón establecido por las normas técnicas de
auditoría, pero esto no debería seguir siendo así, y en vez de buscar un modelo
estándar de informe deberíamos centrarnos en conseguir mostrar más información
y que esta sea útil para la toma de decisiones.
Ya que esto no es siempre así, el
IAASB ha iniciado una investigación para saber las opiniones del público sobre
el informe de auditoría y su utilidad. Los resultados del estudio revelan la
necesidad de encontrar nuevas formas para mejorar la utilidad de estos
informes, por lo que se inicio una consulta en 2011 para ver las respuestas de
los usuarios a los cambios propuestos. Con los resultados de esta consulta se
espera establecer una base para desarrollar aun mas los informes de auditoría.
A finales de 2010 se publicó la nueva
Ley de Auditoría, teniendo como propósito fundamental beneficiar al usuario del
informe de auditoría y a la profesión en sí. Se dejaba atrás una ley anticuada,
que, aunque con varias reformas posteriores, nacía en 1988. Las nuevas mejoras
iban encaminadas a fortalecer la auditoría de cuentas, para que fuera más
fiable y práctica. Además se pretendía unificarla a nivel europeo, permitiendo
una comparación internacionalmente. Pero sin duda, su objetivo final era dotar
de más credibilidad a los estados financieros de las empresas auditadas. Para
ello se modifican las medidas de independencia, estableciendo mas control para
evitar posibles ilegalidades, además de numerosas pautas para seguir en la
metodología del proceso. Esta reforma fue vista con muy buenos ojos por la
mayoría de los auditores, que consideraban que generaba una mayor seguridad y
limitaba su responsabilidad por los actos de las empresas.
Un buen informe de auditoría debe
tener las siguientes características:
- Objetividad
- Oportunidad
- Claridad
- Señalar los hechos relevantes
- Informar con veracidad los
hechos evaluados
- Convencer al auditado del hecho
presentado
- Hacer las recomendaciones
apropiadas
- Presentar alternativas
Pero esto a menudo no se lleva a cabo
en todos los aspectos, remarcando la necesidad de establecer nuevas pautas de
trabajo, y obligando al IAASB a estudiar las posibilidades.

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